La importancia de escuchar en estos tiempos (SEGUNDA PARTE) - Contrapeso Contrapeso

La importancia de escuchar en estos tiempos (SEGUNDA PARTE)

Sandra Callejas, Coach Organizacional

Certificada por Service Gallery

Miembro de la International Coaching Community (ICC)

Profesional MindSonar Certificada

Psicóloga y Consultora especializada en temas de talento humano

(Colombia)

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Sandra Callejas

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@sandravcg

En el artículo anterior, explicaba la importancia de aprender a escuchar para que quien te rodea, se sienta contenido e importante.

No obstante, hay una serie de obstáculos que podemos encontrar al escuchar. Es posible que no seamos conscientes de éstos, y por ello, es muy importante que los identifiquemos y trabajemos en ellos, ya que tienen un impacto en la calidad de la escucha:

  • Sólo escuchamos lo que nos interesa y respondemos a ello. Es decir, ignoramos los comentarios negativos, desagradables o que no avalan nuestro punto de vista.
  • Intentamos leer pensamientos y emociones de la persona con quien hablamos. Somos una “especie de adivinos”.
  • Asumimos actitud crítica hacia la persona o hacia lo que dice, por lo que creamos distancia emocional que bloquea que podemos ser receptivos con ella.
  • Nos adelantamos con sugerencias o consejos antes de que la persona exprese lo que quiere decir: damos un consejo sin que se solicitara.

Muchas veces, dar la posibilidad de que la otra persona hable y nosotros la escuchemos, tiene un efecto terapéutico. No siempre hay algo que decir. Nuestro silencio puede ser lo único que necesite el otro para sentirse escuchado y escucharse a sí mismo.

  • Muchas veces podemos manifestarnos con todo lo que se dice, sin que realmente nos impliquemos.

De acuerdo con lo anterior,  ¿Cuáles  son los obstáculos que forman parte de tu tendencia habitual?

Mejorando tu nivel de escucha

Hay otros aspectos importantes, ya que cuando escuchamos, son mucho más que palabras, por lo que es importante tener en cuenta todo lo que está implícito en una conversación.

Cuando escuchamos a la otra persona, nos permite profundizar en nuestro nivel de escucha.

  • Escuchamos lo que se dice. Y aquí las preguntas implícitas serían ¿Qué está diciendo? o ¿Qué me está queriendo decir? Es importante tener en cuenta que hay condicionantes culturales que imprimen un significado particular de nuestra escucha.

Otro aspecto que condiciona nuestra escucha son los juicios que tenemos sobre la persona que estamos escuchando. Los juicios que preceden a la conversación inducen fuertemente en la interpretación y asignación de sentido que le otorguemos a su decir en nuestra escucha.

Por otro lado, laemocionalidaden la que trascurre la conversación puede condicionar la forma que escuchamos. Por esta razón es  importante –como oyentes– corroborar que la asignación de sentido que otorgamos al escuchar, coincide con lo que quiso transmitir la persona que conversa.

  • Escuchamos lo que no se dice. Cuando escuchamos, no sólo interpretamos el “qué se dice”, sino también el “para qué se dice”.

Desde nuestra escucha surgen las preguntas:¿qué le lleva a decir lo que dice?, ¿cuál es su preocupación?, ¿de qué se está haciendo cargo con lo que está diciendo, ¿para qué dice lo que dice?

La posibilidad de acercarnos a la necesidad y/o dolor del otro nos puede ayudar a interpretar  sus  preocupaciones.

No hay nada más activo que la escucha, ya que construimos historias acerca de lo que escuchamos. Cuando podemos escuchar lo que no se dice, se nos facilita el “hacernos cargo” de las preocupaciones de nuestro interlocutor sin que necesite pedirlas.

  • Escuchamos las consecuencias de lo que se dice. Cuando escuchamos, lo hacemos desde nuestras propias preocupaciones y, por lo tanto, los interrogantes que nos surgen son: ¿qué consecuencias tiene para mí lo que me está diciendo?, ¿qué cambios pueden producirse a partir de lo dicho?, ¿de qué modo, estos cambios afectan mis intereses?, ¿cómo esta conversación me abre o cierra posibilidades?

Este nivel de la escucha está basado en las preocupaciones sobre el futuro del oyente. Una de las herramientas que poseemos, es compartir preocupaciones.

  • Ecuchamos cómo se dice. Cuando estamos en una conversación, no sólo escuchamos lo que nos dicen (las palabras, el lenguaje verbal), también escuchamos cómo nos lo dicen, es decir, “escuchamos” el lenguaje no verbal.

Nos expresamos a través de lo que decimos y por la forma en cómo lo decimos: a través del tono y el volumen de nuestra voz, la velocidad de la pronunciación, el énfasis de las palabras,  el conjunto de gestos, el brillo y la profundidad de la mirada y la posición corporal. Es el lenguaje no verbal el que, más allá de nuestra voluntad, da cuenta de nuestra emocionalidad.

Como podemos ver, hay muchos aspectos involucrados en la escucha activa. Si bien podemos desarrollar todas las habilidades que nos ayudarán a escuchar mejor, el punto de inicio es el interés genuino por el otro; sin esto, por más desarrolladas que tengamos las habilidades, los resultados no serán los mismos.

En este sentido, vale la pena recordar que la persona con la que conversamos, así como nosotros mismos, nos hemos  gestado con el conjunto de experiencias personales que hemos vivido. Por ello, la invitación es  incrementar nuestro autoconocimiento y acercarnos al mundo del otro; con ello, se abren posibilidades de escucharle más profundamente.

  • ¿Cómo fue la última vez que lograste conectarte con el otro a través de una escucha activa?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste escuchado? 
  • ¿Cómo fue sentirse escuchado?

¡Vamos por un mundo mejor! Un mundo en el que dejemos aparecer más al otro. Un mundo en el que visibilicemos al otro. Un mundo en el que nuestra escucha contribuya a la sanación y bienestar de quienes interactúan con nosotros.

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