La negociación en la vida - Contrapeso Contrapeso

La negociación en la vida

Carlos Alonso

Master Coach en Impel

Es indiscutible que el ser humano es un organismo complejo. Contamos con rasgos que, en su conjunto, nos hacen tener una identidad particular, como el hecho de ser únicos, irrepetibles, libres, conscientes, racionales, lingüísticos y dotados de herencia y tendencias, adicionalmente de muchas otras características que nos definen y nos distinguen de los demás.

Dentro de todo ese caudal de particularidades, también tendemos a ser seres sociales, lo que significa que para tanto sobrevivir como para desplegar nuestro potencial y lograr una mejor calidad de vida, cada vez más dependemos de los demás.

La Revolución Industrial, que comenzó en la última parte del siglo XVIII, generó un cambio de paradigmas sociales impresionantes. Esto conllevó a una serie de cambios que –con el tiempo– se han disparado de forma exponencial, e impactan en la dinámica de las personas, principalmente en sus relaciones personales, familiares y laborales.

Desde el punto de vista social, el siglo XX fue el crisol de cambios sociales tremendos: países que se regían por monarquías se convirtieron en repúblicas, otros países pasaron de ser colonias a Estados independientes, otros regidos por dictaduras optaron por ejercer la democracia y lograr convenios y tratados para reestablecer la libertad, justicia, y armonía social.

Asimismo, cuando el avance tecnológico y fabril incorporó en su mano de obra a las mujeres, esta participación dejó clara su capacidad laboral y potencial. En la mayoría de las sociedades se gestaron movimientos en favor de la reivindicación y dignificación de la mujer. Conquistaron peldaños sociales, profesionales y económicos nunca antes vistos, compitiendo y compartiendo roles con el hombre a la par, logrando igualdad de género.

La institución de la familia también ha sufrido cambios severos. Al derrumbarse ciertas costumbres y tradiciones, los roles del hombre y la mujer se modificaron; y la cantidad de divorcios registrados en las últimas 5 décadas, es el resultado de una serie de conflictos entre los cónyuges que, al ser mal manejados, degrada la relación.

En cuanto a los hijos, también se ha transformado tanto la relación con ellos como la forma de educarlos. En muchos casos se cambió de una educación rígida, estricta y disciplinada en la que su opinión no contaba, a una flexible, laxa y desestructurada, en la que ahora exigen sus derechos.

¿Qué pasa en el trabajo?

En lo laboral, pasamos de un estilo de trabajo artesanal a uno intelectual; de una labor individual a otra totalmente colectiva; de trabajar en áreas funcionales (donde cada una cuidaba celosamente su área de influencia) a trabajar por procesos, donde todos tienen injerencia y son corresponsables de los resultados.

El trabajo en equipo puede provocar el surgimiento de conflictos, ya que los involucrados se ven inmersos en situaciones en las que tienen que lidiar con diversos factores que hacen más compleja la dinámica de trabajo como, lo son:

  • Diferencia de género.
  • Abanico de generaciones (Boomers, X, Millennials y Centennials).
  • Trabajo en conjunto con diversas profesiones.
  • Culturas disímbolas.
  • Niveles académicos dispares.
  • Diferentes tipos de experiencias, credos y preferencias.

Obvio abordar el nivel personal, donde uno mismo en el transcurso de su propia vida está continuamente experimentando cambios substanciales.

¡Aprendiendo a negociar!

También debe abordarse el nivel personal. Durante el transcurso de nuestra vida está, continuamente experimentamos cambios sustanciales.

En todo esto, el común denominador es el conflicto, con su gama de aristas y niveles.

En estos tiempos, para llegar a acuerdos ante distintas perspectivas e intereses, es imperativo aprender a desarrollar la capacidad de NEGOCAICIÓN, que la podemos entender como un proceso de intercambio de un bien, servicio, estado o condición que se utiliza por interés, ya sea para satisfacer necesidades de bienestar u obtener utilidades de manera diplomática o civilizada.

Chester L. Karrass, experto en el tema, dice: “En la vida como en los negocios no se consigue lo que se merece, se consigue lo que se negocia”, lo que nos hace ver la importancia de no sólo establecer acuerdos, sino cómo mejorarlos o hacerlos más satisfactorios.

Es por ello que desarrollar esta facultad es fundamental si verdaderamente se quieren lograr óptimos resultados a todo nivel, sin menoscabar nuestras relaciones, sean institucionales, laborales, transaccionales, familiares, conyugales y personales.

Debemos entender que necesitan desarrollarse diversas habilidades asociadas a la negociación como lo son: investigación, planeación, organización, comunicación, escucha y empatía, indagación, creatividad, apertura, flexibilidad, persuasión, firmeza, determinación, inteligencia emocional y compromiso.

Para ello, se requiere de un Plan de Trabajo, el cual consiste en llevar a cabo varios pasos:

  1. Prepárate
  2. Explora las necesidades mutuas (las de ambas partes)
  3. Da Señales de avance
  4. Sondea con propuestas
  5. Intercambia concesiones
  6. Cierra el trato
  7. Ata los cabos sueltos

Para cada uno de estos pasos, hay tareas específicas que realizar y técnicas que utilizar, que en conjunto nos garantizarán el logro de buenos acuerdos, resultados deseados y relaciones a largo plazo.

Podemos concluir que es necesario y obligatorio saber negociar si queremos tener éxito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *