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¡Líderes que inspiran!

¡Predica con el ejemplo!

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A lo largo de los años, he visto a personas en posiciones de liderazgo hacerse las mismas preguntas: ¿Qué necesito hacer para ganarme el compromiso de la gente? ¿Cómo puedo inspirar a las personas para lograr grandes resultados?

No existe una fórmula mágica para el liderazgo, pero predicar con el ejemplo siempre ha sido la manera más poderosa de crear un impacto en la gente.

No sólo es el carisma o la personalidad; la verdadera esencia de un líder se revela en sus acciones, no en sus palabras.

El arte y poder de la persuasión

Aunque hay muchas formas de persuadir, y hasta de manipular, la que más trasciende es la que involucra la integridad. Decía Aristóteles “El carácter podría denominarse la forma más efectiva de persuasión”.

Y, en efecto, el carácter moral (que se construye con coherencia y orden en la vida propia) es lo que inspira a que otros tomen la misma dirección que toma el líder.

Ser persuasivo significa convencer a la gente, atraerla, ganar su respeto y confianza con argumentos inteligentes y bien fundamentados en hechos.

La persuasión es mucho más poderosa cuando tiene un propósito, cuando los argumentos envuelven algo mucho más grande que a nosotros mismos o que cualquier beneficio individual.

Cuando –dentro de la persuasión– establecemos como fin el bien común, el éxito del grupo, del negocio o la familia, logramos despertar en los demás las ganas de pertenecer a algo importante y valioso.

Los seres humanos estamos en la continua búsqueda de contribuir y aportar a nuestro potencial, sólo necesitamos que nos convenzan de que vale la pena hacerlo.

La capacidad para inspirar

Tener la capacidad de inspirar a la acción (a hacer algo), es una de las características más importantes del liderazgo. Y mucho más allá de las palabras, lo que verdaderamente pesa son los actos, aquellos que reflejan de lo que estamos hechos.

Es por esto que nuestro ejemplo es el mensaje más contundente que podemos enviar; si lo piensas bien, es también la herramienta más poderosa que puedes utilizar con tus hijos.

Las investigaciones hoy confirman que cuando estamos en presencia de alguien con fortaleza, bondad o excelencia, se produce dentro de nosotros una emoción llamada “elevación” que nos inspira a ir más lejos y a dar más de nosotros.

Para predicar con el ejemplo no se necesita ser perfecto: la historia humana es una historia llena de lucha y coraje.

Lo que nos resulta más inspirador son las historias de gente como nosotros, de gente auténtica con los mismos miedos y emociones, que ha llegado a lugares distintos gracias a su esfuerzo y carácter, aun a pesar de sus circunstancias.

Las personas que tratan de aparentar un ideal, tarde o temprano pueden decepcionar a sus seguidores o terminar exhaustos por pretender una perfección falsa.

Por el contrario, quienes saben revelarnos su humanidad, quienes aceptan sus errores y nos permiten conectarnos con su vulnerabilidad y sus sueños, son las personas que nos resultan irresistibles, y su legado permanece por siempre con nosotros.

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