Sobreviviendo al home office y la familia - Contrapeso Contrapeso

Sobreviviendo al home office y la familia

¿Aceptas el reto?

Por: Gabriela Torres Ortega

CIUDAD DE MÉXICO.- Con lo primero con lo que me gustaría comenzar es: ¿qué quieres hacer con tu vida? Quizá una de las más grandes oportunidades que nos está brindando la cuarentena –debido al COVID-19– es darnos cuenta de todo formidable que nos rodea.

¿Cómo te llevas con tu familia? ¿Qué has aprendido al estar estos días con tu pareja? ¿Te has dado cuenta de quiénes son tus verdaderas amistades? ¿Qué te dice el medio ambiente que te rodea? ¿Qué piensas sobre los animales que se creían casi extintos y se vuelto a ver (ahora que estamos en contingencia) o aquellos que deambulan sin temor y libremente por tierra, agua y aire?

Por supuesto, pueden venir los momentos de desesperación, de aburrimiento, de hartazgo. Deja salir esa sensación, no pasa nada, respira, enfoca hacia metas positivas y piensa qué se puede hacer con esto que te está pasando.

He leído en redes sociales que algunas personas dicen que quienes vivimos en pareja la hemos tenido muy fácil en esta cuarentena: sí y no, todo está en cómo lo enfoques. He escuchado que quienes tienen hijos en preparatoria o universidad no tienen problemas, ¿de verdad crees eso? También he leído a quienes son felices con hijos pequeños. ¿Y los solteros, la están pasando mal?, depende de su enfoque.

Los cambios ayudan a saber quién eres y qué deseas para tu vida. ¿Quién está decidiendo sobre tus pensamientos? ¿Qué estás aprendiendo?

¿Me sirve el home office?

Si aprendes a realizarlo correctamente y das resultados confiables a la empresa, podría ser una buena opción para que, más adelante, decidan darte home office algunos días.

Para sentirte “como en casa” lo primero que debes hacer es saber que estás ahí por un propósito (cuidarte, cuidar de los tuyos, cuidar a quienes te rodean, disminuir la curva de contagios).

Ponte ropa cómoda (pueden ser jeans, shorts o pants, una blusa, camisa o playera, tenis, zapatos, chanclas) y acopla un lugar para trabajar (que no sea la cama) en el que puedas ser productivo.

Un tiempo para mí…

Por más que amemos a nuestra pareja y a nuestra familia, es sano darnos un espacio. Lo que hacemos mi novio y yo es que cada quien trabaja en una habitación diferente.

Él prepara el desayuno, yo la comida y la cena, y comemos juntos. Disfrutamos nuestras pláticas, pero sabemos que cada quien necesita un espacio de vez en cuando y, hemos llegado a la conclusión que es mejor no estar todo el tiempo juntos. Estar en diferentes habitaciones dos, tres, cuatro horas al día y entre semana, son suficientes (para nosotros) para que no nos hartemos el uno del otro y no terminemos peleados.

Si tienen hijos, hagan dinámicas para ayudarse entre todos y también para darle espacio independiente a los pequeños para que no se sientan agobiados.

“Hice un horario para realizar las actividades que les mandan. Con mis hijas solo es imprimirlas y contestar ejercicios, pero mi hijo, que ya esta en secundaria, le mandan de cada materia; debe contestar algunas en línea”, comenta Jimena Castillo, educadora de profesión, y mamá y esposa.

“Ahí es donde se ha juntado lo complicado: entre el home office de mi esposo y mi hijo, casi toda la mañana también tiene que estar en línea. Cada uno debe usar una compu, a mi esposo porque le dieron una en el trabajo, pero si no, tendrían que turnársela.

La profesora explica que después de hacer sus actividades escolares, ha implementado diferentes juegos, yoga, manualidades, pintar mandalas. para que no vean solamente televisión.

¿Tanta tarea para mis hijos?

Dependiendo del tipo de trabajo que tengas, podrías llegar a acuerdos con tus líderes.

Por ejemplo, me he dado cuenta que mis horas más productivas son entre 10 am y 2 pm. Un amigo diseñador me decía que trabajaba mejor después de las 9 de la noche (a esa hora, yo estoy acostadita en mi cama). Y una amiga contadora me decía que e acopla mejor de 4 pm a 10 pm.

Una opción, si tus actividades laborales lo permiten, es que trabajes con horarios diferentes que puedas ayudar a tus hijos con sus tareas y no te estreses.

Karina Fiesco enfatiza, “¡Depende el día! El martes fue caótico; no quiso hacer sus tareas y acabamos del chongo. Ya que no estábamos trabajando, a las 6 en punto hicimos todas las actividades mi hijo, esposo y yo.

“Ayer fue excelente, se sentó en la misma mesa donde estamos trabajando, agarró su cuaderno e hizo sus tareas. En los breaks le pongo juegos a Leonardo o cantamos o algo divertido. El mayor reto es establecer rutinas y cumplirlas, tener paciencia y entender que el aislamiento también le afecta”, explica Karina.

Liliana Castañeda, quien vive en España, nos comenta, “La verdad aún esperamos despertar de este mal sueño.

“Mi amigo y vecino, contagiado con síntomas difíciles, recluido en su habitación mientras su familia sobrelleva esto, separados. Padres de familia del cole de mis hijas contagiados y con familiares muertos, enterarme de eso mientras intentaba ponerme al día con los deberes de mis hijas que les siguen enviando por correo y que después de la conversación con una madre contagiada y en duelo por la muerte de su padre, ya me da igual.

“Vivimos sin importarnos las horas de escuela y estudio, que no se preocupen de más las niñas, creando horas juntos como familia, haciendo ejercicio, viendo series, cocinando, aprendiendo cosas nuevas”.

Además, ella y su esposo son empresarios, por lo que tratan de resolver la posible crisis económica a la que millones de familias se enfrentarán.

Daniela Salgado Loyo, maestra de primaria, analiza, “no pasa nada… los niños son esponjitas; si les das los correctos estímulos –actividades enfocadas en las inteligencias múltiples, lúdicas y kinestésicas– recuperan lo aprendido.

Como mamá, es un poco complicado para sus hijos, ya que llevan varios días sin salir, “lo han sentido como una especie de castigo, a pesar de que he hablado con ellos al respecto y que es cuestión de colaborar entre todos para que todo regrese a la normalidad.

“Su papá les compró un jumping para que hagamos ejercicio y así canalizar la energía, pero sí ha sido difícil que entren en rutina, obvio quieren jugar, ver la televisión, dibujar, lo cual es normal.

“La demanda de atención es alta, pues les da hambre, se aburren, se pelean, etcétera, y a eso cárgale los deberes que tienen. Esto me ha llevado a ver hay cosas en las que debo reestablecer límites y darles más responsabilidades

“El tip sería justamente eso, observarnos y ver qué necesitamos modificar en nuestro hogar en el diario vivir y convivir para tener una mejor y más sana convivencia, sobre todo para formar mejores personas” concluye Carolina.

¡Actividades en equipo!

Para algunas personas, el trabajo desde el hogar en general ha sido placentero. Araceli Ramírez, coordinadora de comunicación y marketing de DORAMA, comenta, en realidad, hacer home office en mi caso ha sido una bendición, tengo dos hijos y con el adelanto de las no vacaciones en casa me cayó del cielo, dado que así estoy al pendiente de ellos.

“Lo complejo está en que, obviamente, los niños (de 10 años y de 3 años) uno de tres años) te interrumpen a cada rato con ‘quiero leche, quiero galletas, ya se acabó el programa, quiero ir al baño’, o que ya pasó la mosca y está llorando.

“Ya hemos ido estableciendo orden, poco a poco, esto es normal en lo que hacemos una rutina de trabajo. Mi esposo igual está haciendo home office, entonces entre los dos nos turnamos cuando los niños necesitan algo”.

Profesores y mamás y papás han asegurado que lo ideal es integrar a los niños en las labores de la casa (de acuerdo con su edad), desde poner la mesa, hacer las camas, sacudir, etcétera, pero lo más importante es pasar tiempo de calidad con ellos.

Continúa Araceli, “Como familia, la verdad es que estamos muy tranquilos. Mi esposo y yo tenemos muy buena comunicación y actitud, lo cual se refleja con los niños… al terminar la jornada de trabajo nos ha funcionado ‘nuestro momento familiar’, vemos alguna película infantil o hemos jugado turista. La idea que nos planteamos como cabezas es hacer que los niños no sientan el confinamiento como castigo, sino como oportunidad para estar juntos. Terminamos full, más cansados que lo normal, pero es parte de vivir, de formar humanos

Lo que he dejado “para después”

¿Recuerdas que te quejabas por falta de tiempo, por las horas perdidas entre tu casa y el trabajo, por el cansancio?

Quizá esta es una buena oportunidad para terminar de leer el libro que habías dejado inconcluso, ejercicios deportivos para hacer en casa, limpieza profunda para “renovar” los aires del hogar, plantar, subir a tu azotea o quedarte en la ventana a ver el atardecer, etcétera. Tú decides la actividad.

También puedes plantearte nuevas metas, qué has dejado de hacer y qué puedes hacer para mejorar tu versión y para mejorar el entorno que te rodea.

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